abiertos

Voy a mi jardín con los ojos bien abiertos, con la fuerza de un adulto y las ilusiones de una niña.
Me siento sobre el pasto, esta muy fresco y verde, miro a mí alrededor y admiro cuanto me rodea.

En un día tan caluroso, es refrescante saber que se tiene lugares así, dentro de una misma.
Fue en mi jardín que aprendí con el tiempo, lo delgada que es la línea existente entre tomar la mano a alguien y encadenar un alma.
Y que el amor no significa apoyarte, para eso esta tu propio roble, pues compañía no significa seguridad.
Miro cada una de mis flores, así como la hierba buena, las huelo profundamente y recuerdo cuando finalmente entendí, que los besos no son contratos, ni los regalos promesas o compromiso.
Comenzaré a hacer caminos hoy, porque mañana es incierto para hacer planes.
Entonces siembro mi propio jardín, adorno mi propia alma, espero que mi campo se llene de flores.
Así, puedo sobrellevarlo todo, pues en verdad soy fuerte y valgo mucho.
En esta paz de plaza privada, mis manos están más duras, mi carácter más dulce, lo mínimo me traspasa, estoy sentada en mi jardín arrancando la mala hierba, la aparto para hacer otro jardín, pues lo que es malo en uno, puede ser provechoso en otro.

a veces soy

Porque escribo, buena pregunta del amigo Pompier.
Puede ser, porque apareces en un escrito y luego deseas estar en todos. El ego es algo que fulmina y le deja medio turulato.
Tranquilícese señor, que hoy no obtendrá su respuesta. La retórica aburrida de los paseos por el sena, ya me cansa. Prefiero juntarme con amigos, de esos que llamas vulgares, que no tienen tema.
No lo niego, pueden ser así, pero son puro corazón, un nuevo impulso de eventos distintos.
A veces hay que salirse del mundo, para meterse en el mundo, como si fuese una receta; estar rodeado de mundo y elevarse por sobre el.
Pero, monsieur, no me recuerde que sufro de acrofobia!!!
De la caída mental de ideas, me salva el sonido.
El teléfono suena y la señora del aseo caza moscas, el teléfono suena y el niño que esta al frente explora su nariz, el teléfono suena y no quiero contestar, porque se, que eres tu monsieur correcto – incorrecto.
Incorrecto, malo, truhán, dices que no tengo historias que contar, pero las vivo. Todo ha sido muy sórdido este último tiempo, de eso no quisiera escribir.
Ni las mariposas se salvan del despelucamiento. Un chico que habla perfecto francés te transforma en matón de las letras, hombre que ya no brillas, nuevamente tienes el valor para centellear, en explosiones multicolores de conejo pascuero.
Mientras que aquel que cambia el medio, transforma su entorno y se va. Me siento en abandono.
Ya no esta, la chispita se fue, entonces ¿porque escribo?
Pues porque hay que escribir, porque si no lo hago me muero.
Pero que sabe usted de eso monsieur, usted ya esta muerto.

tienda de flor

Entraba en una tienda, se probaba hasta el mas feo adefesio y se veía linda, los hombres la admiraban, las mujeres, bueno, las mujeres ya se sabe, algunas envidiaban otras admiraban, otras miraban con deseo.
Yo solo observaba y note que en el fondo no es tan distinta a las demás, solo tiene bonito envoltorio.
Me dan algo de pena, las bonitas y además inteligentes, se desviven toda la vida por mostrar el cerebro, ese que nadie ve porque deslumbra más el rostro.
También están las otras, esas que se aprovechan de su belleza, esas inútiles no inteligentes, pero si vivas.
Consiguen cosas haciéndose las dulces, todos las ayudan, pero ellas a nadie, son unas autistas sociales y lo peor es que nadie se da cuenta.
Creen que todas las “minas” las envidian, tienen tal engrandecimiento del ego que se creen mejores que dios, tanto así que son buenas y devotas, castas y del opus, tan buenas tan buenas, que son mas buenas que quien crea y que el resto de las “minas”, obviamente
¿Acaso nadie mas ve?, ¿la belleza ciega?
La bella se probó muchas cosas y no llevo nada, al parecer no tenia suficiente, le faltaba el tipo con la billetera, su bestia.
El se había enojado porque coqueteaba con todos, según ella, sin querer.
Hay que ser tonto si se cree que nadie la miraría si es una bomba de feromonas.
Pero, para que escribo de ellas, ya saldrá el galante al paso a defenderlas.
La justificación a toda opinión sobre ellas, es: es mina la envidia la corroe, porque no es bella.
Bueno, una que es normal, tuvo que aprender a crecer y desarrollarse en el mundo sin favoritismos de otros humanos admirados por los dones de la madre naturaleza. Por ello se que llegare a vieja con menos problemas, asumiré la edad con dignidad, gano mi propia plata, no dependo de nadie y la gente me quiere por ser quien soy, no por como luzco.
Una amiga me decía, mejor me hubiese gastado todo lo que invertí en la universidad en arreglarme entera, tendría plata, tipos por montón y sin esfuerzo. Yo le dije, entonces no tienes tanto seso como me imaginaba, desde ese día me odia, pero se arreglo entera.
Ahora esta en su casa de Vitacura, con un crío, maneja una tremenda camioneta con tracción en las 4 ruedas en una ciudad donde no lo necesita, debe hacer todo lo que su bestia le dice, se viste con los mejores diseñadores, va todos los días al gimnasio, estudio arte para entretenerse, esta aburrida y bastante sola en su jaula de oro, pero, se ve regia.
Vuelvo a mirar la hora y la hora, aun no me llega.

paloma vieja

Sola, esa soledad que siempre buscaba, no era esa soledad de estar lejos de las personas, más bien estar rodeada de gente lo disfrutaba, le daba ideas. Se refería a aquella soledad íntima, aquel rincón interior en donde se sentaba a pensar y del cual fluían miles de ideas de cómo debía ser su mundo, ese mundo literario que plasmaba en letras Verdana, Times o San Serif.
Pero ahora, no tenía nada, ese sitio estaba sellado, lacrado, por que el sentir no se cuestiona y ahora lo hacía.
Ya no creía en el amor, ni en el querer desinteresado.

Recordaba y miraba a su alrededor, por si encontraba a su pequeño hijo. ¿Podría ser el único que entregaba desinteresadamente?

 

Se había tomado unos días para meditar y estar lejos, buscar una soledad de personas, al no encontrar la suya propia.
El lugar no era lo que se esperaba. Donde antes había verdor, hoy solo sequedad. En verdad, no solo había dejado de llover en su corazón.

 

Seguía por el sendero, elevándose por los cerros, mientras aun se preguntaba, porque estaba tan encabronada.
Ya no podía escribir, su vía de expresión estaba cerrada, y aquel que llenaría su vida de colores le mostraba un mundo gris. Hoy estaba finalmente lejos de todos, pero su soledad de escritor la había perdido y lo peor, lo peor, era estar sitiada de personas que le robaba sus ideas y que le absorbían. Sus noches estaban llenas de vampiros alcohólicos y noctámbulos.
Sus ideas, eso si que era un insulto, le molestaba sobremanera que usaran sus ideas, inclusive frases muy propias habían sido saqueadas.
“Cuando el alma vomita, solo queda que alguien te sujete el cabello y derramarlo todo sobre un blog”
Su frase favorita, tampoco se había salvado… la ladrona solo le había puesto unos adornos y había eliminado el vomito y cambiado por volcado, pero su idea estaba ahí, seguramente era menos asqueroso colocar volcar que vomitar.
Pero lo que a veces sale del alma es asqueroso. Para ella en estos días así lo era.

 

Llegó al final del sendero donde la estaban esperando, donde lo habían acordado. El estaba parado con una sonrisa, como siempre, haciendo antesala y tratando de pasar un buen momento.
Entonces, ella recordó todo aquello en lo cual el la había estado aleccionado.
Nada es gratis en esta vida.

facil facil

A sangre fría de Truman Capote es una novela que narra un violento crimen sucedido en un pequeño pueblo del estado de Kansas (Estados Unidos). En este libro, Capote narra el asesinato de una familia promedio norteamericana, “los Clutter”.

Esta familia, que representa los valores de la sociedad norteamericana blanca, anglosajona y protestante, es víctima de dos ex convictos, Dick Hickock y Perry Edward Smith, quienes durante su estadía en la cárcel se enteran, por medio de Floyd Wells, que en casa de los Clutter existe una caja fuerte con bastante dinero.

Con esta información, una vez salen de la cárcel Dick Hickock y Perry Edward Smith, se dirigen a casa de los Clutter a buscar la caja fuerte, en la que esperan encontrar al menos 10 mil dólares. A pesar de percatarse que dicha caja no existía, y que el señor Clutter no manejaba efectivo, generalmente hacia sus transacciones en cheques, asesinaron a los padres y a sus dos hijos adolecentes.

Luego de una extensa y difícil investigación los asesinos fueron condenados a muerte en 1960, pero gracias a un largo proceso de apelación, fueron ahorcados hasta 1965, en un hecho que Capote describe detalladamente.

Esta novela que es el resultado de años de investigación de Capote se escribe con un estilo que recuerda a una crónica periodística extensa, con claros elementos de una novela. El libro tiene un lenguaje ameno, es claro en sus argumentos y a pesar de que mantiene el suspenso, resulta de fácil comprensión para el lector.

Adicionalmente, Capote mezcla magistralmente la narración en tercera persona con pequeños diálogos que contextualizan al lector y le permiten adentrarse en el temperamento y la lógica de los personajes. Todos estos elementos explican porque muchos consideran esta novela como el inicio de un género, el periodismo literario, y lo consideran un clásico contemporáneo.

Es además una muestra de que, con un manejo apropiado, las historias basadas en hechos reales resultan más atractivas que las complejas historias de ficción, e incluso es un ejemplo de que la prevalencia de un lenguaje sencillo y cotidiano en un texto no es un impedimento para que este se convierta en un clásico.

el sol por poniente

Desperté con un grito ensordecedor… pero no era yo quien gritaba, era ella que yacía boca arriba, con los ojos bien abiertos, mientras seguía durmiendo.
La miro de reojo y con desconfianza, es muy alharaca hasta para gritar.
A veces quisiera que fuese distinta, pero la amo.
Es tan dramática, estrambótica, busquilla, vividora y hasta mal genio a veces.
Yo solo la observo.
Esta vez me posesione del cuerpo y no dejaré que gesticule con sus manos.
Era solo una pesadilla, con sus fantasmas del pasado que se van junto a mi Gasparin, ese que aun ronda por estos sitios luminosos y a veces oscuros de la Web, con su paleta de colores en el morral.
Se siente tan vacío desde que te fuiste, por ello no le dejo gritar hasta que vuelvas, la tengo amordazada. Solo sus manos, a veces, se manifestaran en palabras.

 

Hoy escribo yo, sin tanto talento, sin tanta pasión.
Dejémosla descansar, mientras poco a poco se va decantando tanta experiencia deliciosa de verdes, azules y lilas.
La dama de los cerezos desea retornar, pero, aun sus fantasmas la persiguen. Yo la cuido y la alimento mientras tanto.
Duerme tranquila, duerme en paz, se viene un año completo en que divagaras como una loca y escribirás, claro que si. Por hoy descansa, pero por favor, sin tanta paz, no sea que termines realmente “descansando en paz”.

el costero

fui la víctima
de la mendicidad y el orgullo mezclados
y ajusticié también a unos pocos lectores;
tendí la mano en puertas que nunca, nunca he visto;
una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.

Pero escribí: tuve esta rara certeza,
la ilusión de tener el mundo entre las manos
—¡qué ilusión más perfecta! como un cristo barroco
con toda su crueldad innecesaria—
Escribí, mi escritura fue como la maleza
de flores ácimas pero flores en fin,
el pan de cada día de las tierras eriazas:
una caparazón de espinas y raíces

De la vida tomé todas estas palabras
como un niño oropel, guijarros junto al río:
las cosas de una magia, perfectamente inútiles
pero que siempre vuelven a renovar su encanto.

La especie de locura con que vuela un anciano
detrás de las palomas imitándolas
me fue dada en lugar de servir para algo.
Me condené escribiendo a que todos dudarán
de mi existencia real,
(días de mi escritura, solar del extranjero).
Todos los que sirvieron y los que fueron servidos
digo que pasarán porque escribí
y hacerlo significa trabajar con la muerte
codo a codo, robarle unos cuantos secretos.
En su origen el río es una veta de agua
—allí, por un momento, siquiera, en esa altura—
luego, al final, un mar que nadie ve
de los que están braceándose la vida.
Porque escribí fui un odio vergonzante,
pero el mar forma parte de mi escritura misma:
línea de la rompiente en que un verso se espuma
yo puedo reiterar la poesía.

Estuve enfermo, sin lugar a dudas
y no sólo de insomnio,
también de ideas fijas que me hicieron leer
con obscena atención a unos cuantos psicólogos,
pero escribí y el crimen fue menor,
lo pagué verso a verso hasta escribirlo,
porque de la palabra que se ajusta al abismo
surge un poco de oscura inteligencia
y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.

Porque escribí no estuve en casa del verdugo
ni me dejé llevar por el amor a Dios
ni acepté que los hombres fueran dioses
ni me hice desear como escribiente
ni la pobreza me pareció atroz
ni el poder una cosa deseable
ni me lavé ni me ensucié las manos
ni fueron vírgenes mis mejores amigas
ni tuve como amigo a un fariseo
ni a pesar de la cólera
quise desbaratar a mi enemigo.